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Ramona Hönl

Un cerrajero ingenioso innova con los tubos: cómo un joven empresario corta piezas por turnos

E n el plazo de 20 años, Peter Götzl ha transformado un taller de cerrajería unipersonal en un centro de fabricación de alta tecnología con un proceso de mecanizado de chapa totalmente automatizado y digitalizado, sin parangón en Alemania. Este emprendedor precoz y visionario invierte con valentía en sus ideas, pero siempre mantiene los pies en la tierra. Y ha encontrado una pasión que le está llevando por el camino del éxito: el corte de tubos por láser de TRUMPF.

Diciembre de 2017. En el escritorio de Peter Götzl hay una tarjeta de felicitación navideña de Trumpf. Aparece un alegre San Nicolás con un entorno de fabricación futurista: la Smart Factory de TRUMPF en Chicago. A muchos puede parecerle un simple saludo agradable, para Götzl era una visión. Una visión de la industria: interconectada, automatizada y potente. Para vivirlo en sus carnes, poco después vuela a la Estados Unidos. Y regresa con ideas que reinventarán su empresa —y a él mismo— una vez más. Pero esta historia empezó mucho antes. No en Chicago. Sino en Erbendorf, en la Norddoberpfalz.

Calidad programada: en la pantalla se diseñan piezas de chapa de construcción milimétrica, que la TruLaser Tube 7000 corta a continuación con precisión y de forma totalmente automática, casi el doble de rápido que antes cuando se realizaba a mano.

Un emprendedor precoz: Peter Götzl ya era fundador de una empresa a los 18 años y hoy dirige uno de los talleres de corte de tubos por láser más modernos de Alemania.

Ajetreo en el taller de alta tecnología: algunos trabajadores de producción siguen realizando ciertas tareas a mano, bien protegidos con su equipo de soldadura. 

El sistema de almacenamiento grande: STOPA envía la chapa de forma totalmente automática al proceso de fabricación y recoge las piezas terminadas con la misma eficiencia.

Emprendedor en tiempo récord

Mayo de 2005. Peter Götzl tiene apenas 18 años, acaba de obtener su título de técnico y ya está fundando su propia empresa, un taller de cerrajería. ¿Formación anterior? ¡Casi nada! ¿La etapa de aprendiz? Solo dos meses y después la escuela técnica. Götzl se está lanzando de lleno al mundo empresarial. Mientras otros aún se plantean qué quieren estudiar, él ya está en el taller de fresado de un conocido, en un local de 20 metros cuadrados, fabricando sus primeras barandillas y vallas. Financiado por el Estado como empresa unipersonal. Con poco capital, pero mucha velocidad. Sin embargo, durante mucho tiempo fue más un chico tímido que un temerario. En el hotel de su padre y en el taller de su abuelo , un técnico de ingeniería mecánica, aprendió de primera mano lo que significa ser empresario: hacerlo todo solo, las veinticuatro horas del día. Pero ahora, de repente, tiene que saber hacer algo más que trabajar: vender, negociar. Pero, sobre todo: convencer. Al tratar con clientes y bancos, pronto descubre la otra cara de su temprana carrera profesional: ¿quién confía en un director general tan joven? "Ese ha sido el mayor desafío durante al menos diez años", dice Peter Götzl. Su conclusión: "La experiencia solo puede sustituirse por la diligencia. Y los negocios solo funcionan si se apuesta por la calidad y el cumplimiento de los plazos". Así es como esta nueva empresa se está labrando su reputación. En cada encargo, gracias a respuestas rápidas y fiables y a unos plazos de entrega puntuales

Hacia nuevos horizontes con la tecnología láser

Una vez que en 2011 se inauguró su primera nave propia y contrató a más empleados, el éxito trajo consigo un problema: cuanto más barandillas o vallas fabricaba, más a menudo necesitaba piezas de diseño como los paneles de relleno de las barandillas o las placas superiores. Si se fabricaban a mano, suponían mucho trabajo, por lo que las adquiría como piezas cortadas con láser. Los largos plazos de entrega encajaban mal en el concepto de Götzl.

En lugar de una solución al problema de suministro, Peter Götzl descubre una nueva visión: las tecnologías de corte por láser. Para ahorrar tiempo, se le ocurre fabricar él mismo las piezas de diseño adquiridas mediante una máquina láser de corte plano. A petición, su asesor de TRUMPF le muestra una solución aún mejor, concretamente para su actividad principal: una máquina de corte de tubos por láser TruLaser Tube 7000 de gran tamaño. A Götzl le entusiasma de inmediato y, durante la demostración en directo en el Customer Center de Ditzingen, se da cuenta de que con esta herramienta podrá cortar barandillas, escaleras y balcones mucho más rápido y con mayor precisión que con la sierra de cinta y a mano. ¡Y así conseguir una ventaja competitiva y captar nuevos clientes! Pero para instalar la TruLaser Tube 7000 y utilizarla de forma rentable, se necesita una nueva nave y más personal para el trabajo por turnos.

Así, la construcción del pabellón número dos, en la primavera de 2014, marcó el inicio del desarrollo de la empresa hasta la actualidad. Gracias a la tecnología de corte de tubos por láser de alta productividad, la velocidad de fabricación prácticamente se duplica y la precisión también aumenta. La empresa pasa de ser un taller de cerrajería tradicional a convertirse en un moderno centro de fabricación por contrato. Y, al igual que en los inicios de la empresa, esa ventaja tiene su lado negativo, ya que no todos los clientes están familiarizados con el concepto de corte de tubos por láser . "Todo el mundo conocía el fresado o el torneado, pero no el láser para tubos. Por eso, envío a menudo piezas prototipo, que son muy convincentes", según Peter Götzl.

La valentía de ampliar su modelo de negocio con nuevas tecnologías ha dado sus frutos. Actualmente, Götzl colabora con otros proveedores de servicios de corte de tubos por láser en pedidos de gran volumen y fabrica una amplia variedad de piezas, incluso en grandes series, por ejemplo, para cajas móviles de vehículos, almacenes de estantes elevados, mobiliario de asiento y sistemas de energía solar. Cuando la primera TruLaser Tube 7000 alcanzó su capacidad máxima con funcionamiento de tres turnos, adquirió una segunda en 2017. Y pronto quedó convencido no solo de las máquinas, sino también del servicio técnico de TRUMPF.

Sentido de pertenencia: en última instancia, el éxito y la calidad solo tienen un origen: el equipo.

En la máquina, el metal arde al rojo vivo; en la pantalla, reina la fría competencia.

Peter Götzl (izquierda) y su director de operaciones, Robert Walberer, supervisan todos los procesos.

Saludos desde Chicago: siguiendo el ejemplo de la Smart Factory de TRUMPF, Peter Götzl ha puesto en marcha en Erbendorf una planta de mecanizado de chapa totalmente automatizado.

Chicago en Erbendorf

Una noche de verano, a las 23:00 horas, una máquina de corte de tubos por láser se detiene de repente: el cabezal láser se ha averiado. Media hora más tarde, Peter Götzl ha obtenido las referencias de los repuestos necesarios de la base de datos en línea de TRUMPF y las ha pedido por teléfono a TRUMPF mediante envío urgente. A las 5 de la mañana llega el transportista, a las 6 horas el láser vuelve a funcionar y corta los tubos de forma fiable. "No solo por eso estamos convencidos de los conceptos de las máquinas, del software y, sobre todo, de las personas en TRUMPF, que siempre nos apoyan", subraya Peter Götzl. 

Con esta declaración, volvemos a "Chicago en Erbendorf", la visión de 2017. Junto con TRUMPF, Götzl está planificando un entorno de fabricación de chapa de vanguardia. Para ello, adquiere más terrenos, construye una tercera nave y amplía su parque de maquinaria hasta contar con siete máquinas de corte de tubos por láser, entre las que se encuentra una TruLaser Tube 7000 con una potencia láser de seis kilovatios y una longitud de carga y descarga de 12,5 metros, de las que solo hay tres instaladas en el país. "Esto nos convierte en el mayor taller de corte de tubos por láser de Alemania sin producto propio", afirma con orgullo Peter Götzl. El mecanizado de chapa está totalmente automatizadp y es versátil, con las máquinas de plegado TruBend, el láser de disco TruDisk, la máquina de corte por láser de cama plana (24 kW) y  el sistema de almacenamiento grande Stopa que suministra chapas a las máquinas y piezas terminadas.  El software Oseon para el control flujo de materiales y la producción también garantiza una planificación óptima y crea la transparencia necesaria. 

Desde 2019, Götzl ha invertido unos 25 millones de euros en el proyecto, de los cuales 12 millones se han destinado a tecnologías de TRUMPF. ¿Exagerado? No para Peter Götzl: "La producción se basa en el estándar de los próximos diez años. Con más potencia láser puedo cortar más rápido, incluso material más grueso, lo que abre nuevos mercados. Además, los clientes piden cada vez más grupos de módulos en lugar de piezas tubulares individuales. Estamos preparados para todo. Sin embargo, no se le agotan las ideas innovadoras: "De momento solo hemos puesto en práctica la versión básica del modelo de Chicago". Habrá más".

Creado el 25/06/2026
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